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Revista 21

Editorial

  • III Época
  • Diciembre 2008
  • Por Aspas Manchegas
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Difícil año el que nos ha tocado pasar sobre todo en lo tocante al tema de las visitas al «Balcón de la Mancha», que se han visto mermadas por la climatología adversa, el mal aspecto de los molinos y la crisis –suponemos-. Pero también ha habido trabajo constante para seguir manteniendo el prestigio que el colectivo tiene, bien dicho sea de paso, más fuera que dentro de su patria chica; es que nadie es profeta en su tierra –dice el refrán-.
El balance en las relaciones con los nuevos gobernantes municipales es muy positivo, pues hay comunicación constante en los temas relacionados con las intervenciones en la sierra, que no han sido pocas (recordemos que se han arreglado, a través de un taller de empleo, muchas de las aspas que estaban maltrechas desde hace tiempo) y las que vengan (el Ayuntamiento tiene en proyecto una intervención integral en la sierra que dotará de nuevas infraestructuras al paraje haciéndolo más accesible para el ocio y la visita).
Hemos tenido la mala-buena suerte con la rotura del eje del molino que molía el pasado primer domingo de diciembre; sin tener que lamentar desgracias humanas, pero con el consiguiente trastorno que nos va a causar el no poder moler. No obstante, ya se han articulado los mecanismos oportunos en una visita, junto al Alcalde, al Director General de Patrimonio para poder arreglarlo lo antes posible y con garantías de perdurabilidad.

Afrontemos este nuevo año que empieza con la ilusión de que Mota del Cuervo recobre su protagonismo, que lo tiene, como referente del turismo de interior, merced a sus remozados molinos, que son el símbolo de un colectivo, de un pueblo, de una región y, sobre todo, de PAZ.

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