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Revista 21

Paisaje Cultural y Turismo ¿recurso, producto o marco determinante para la calidad de un destino?

  • III Época
  • Diciembre 2008
  • Por Aspas Manchegas
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Durante la primera semana del mes de julio se impartió en Mota del Cuervo un curso de verano de la Universidad de Castilla-La Mancha en el que tomaron parte diez profesores e investigadores de cinco universidades españolas (Universitat Rovira i Virgili, Universidad Autónoma de Barcelona, Universidad Pablo de Olavide, Universidad Autónoma de Madrid y Universidad de Castilla-La Mancha).

El curso, inaugurado por el Excmo. Sr. Vicerrector del Campus de Cuenca y de Extensión Universitaria, don José Ignacio Albentosa Hernández, el Excmo. Sr. Consejero de Medio Ambiente y Desarrollo Rural, don José Luis Martínez Guijarro, y el Ilmo. Sr. Alcalde de Mota del Cuervo, don José Vicente Mota de la Fuente, se desarrolló a lo largo de tres días en la sede del Pósito Real y se articuló en nueve conferencias, una mesa redonda y una salida de campo para visitar in situ distintos paisajes de la localidad.

La realización de la salida de campo contó con la inestimable colaboración de distintos miembros de la Asociación «Amigos de los Molinos», sin cuyo concurso difícilmente hubiera sido posible alcanzar el grado de satisfacción logrado. Su implicación comenzó semanas antes con el proceso de preparación del itinerario y se mantuvo hasta el final de la visita, por lo que desde aquí no podemos dejar de expresar nuestro más sentido agradecimiento a don Enrique Tirado Zarco y a don Zacarías López-Barrajón Barrios, cuya generosidad y amor por el municipio difícilmente podremos olvidar. La jornada comenzó con una visita a la ermita de Nuestra Señora la Antigua de Manjavacas, para continuar nuestro recorrido hacia las Lagunas de Manjavacas y el palomar de Urbanote. El itinerario a pie por las calles del pueblo estuvo jalonado por visitas a la bodega tradicional de Antonio y José Fernández, al domicilio de doña Margarita Muñoz, artesana del centeno, y a la Casa-Museo de Teresa Cano Lillo. Tras seguir nuestro recorrido por la plaza de la Tercia, la plaza Mayor y el Ayuntamiento, la iglesia parroquial de San Miguel Arcángel y la plaza de la Cruz Verde, nos encontramos con el Alcalde de Mota del Cuervo para visitar el horno de la Cruz Verde y las obras del proyectado Museo de la Cerámica de Mota del Cuervo. Para terminar, y tras una panorámica del Pozo de la Nieve, visitamos, en compañía de Enrique Tirado Zarco, el molino «El Zurdo», único original y que molía a izquierdas, y el molino «El Gigante», donde contamos con las precisas explicaciones de Vicente artesano-carpintero de cuyas manos ha salido la nueva maquinaria del molino, rueda Catalina incluida. Por último, tampoco quisiéramos dejar de recoger aquí nuestro más cálido recuerdo a Remedios Bobillo, informadora turística de Mota del Cuervo y nuestra siempre infatigable colaboradora en el apoyo logístico durante las sesiones académicas del curso así como en la necesaria labor de contacto con las personas clave para buena parte de la visita en el pueblo.
Los objetivos académicos del curso parten del hecho de que, desde los orígenes del turismo, el paisaje ha sido uno de sus principales factores de desarrollo. Por ello, este curso ha pretendido analizar el paisaje cultural como resultado de la actividad humana que lo creó, y cómo este recurso, entendido como componente de bienestar, debe ser considerado en toda política de ordenación territorial y desarrollo turístico. Al mismo tiempo, se ha pretendido ahondar en el concepto del turismo como agente de reestructuración del mundo y de la percepción. El paisaje es clave en la atracción de flujos turísticos y degradarlo es «un suicidio» para este sector, en este sentido se propone un análisis del paisaje en tanto elemento fundamental para el turismo de calidad, al que es imposible llegar sin una ordenación del territorio que preserve ese paisaje.

En los últimos diez años hemos asistido a una renovación de la noción convencional de paisaje que ha situado este concepto en la actualidad del debate educativo y social. El paisaje ha pasado de ser concebido como la simple imagen estática del territorio o como un escenario bello para la contemplación a ser un termómetro indicativo del estado de salud de las relaciones de la sociedad con el medio ambiente y a considerarse un recurso de interés educativo, económico y social. A este cambio han contribuido diversos factores, entre los que destacan: a) las transformaciones aceleradas de los paisajes tradicionales, b) la crisis ecológica global, c) las aportaciones de la psicología ambiental, y d) la valorización del paisaje como recurso económico y social.

Las aportaciones de la psicología ambiental y de otras especialidades centradas en el estudio de la percepción ambiental han puesto de manifiesto la importancia de la calidad del entorno y del paisaje como factor de bienestar de las sociedades humanas. Esta constatación presenta una gran importancia, porque pone de manifiesto la conveniencia de dotar a las poblaciones de entornos ambientales y de paisajes de calidad. Plantea la necesidad de que las personas tengamos como escenarios de nuestras vidas entornos y paisajes de calidad, mas allá de la necesidad de preservar paisajes de gran interés en lugares alejados de nuestra vida cotidiana a modo de reservas o de museos. Distintos autores destacan la capacidad de recuperación física y mental que proporciona el paisaje, que en este contexto puede llegar a convertirse en una terapia, por no mencionar su configuración como elemento de nuestra propia autobiografía, como parte de nuestra identidad.

Las transformaciones del paisaje, debidas a la expansión del fenómeno urbano en el territorio y al desarrollo de la capacidad tecnológica de transformación de la naturaleza, no son nuevas, pero en las últimas décadas han alcanzado un ritmo antes desconocido. Y en la mayoría de casos, el resultado de estas transformaciones se manifiesta en la generación de paisajes estandarizados e impersonales, dando lugar al fenómeno conocido como «banalización del paisaje ». La consecuencia de este proceso de banalización es que algunos paisajes empiezan a ser raros, adquieren el valor de bien escaso y son objeto de valorización por parte de la sociedad, que exige su protección como patrimonio social. La crisis ecológica global se manifiesta también en el paisaje. Por una parte, las sociedades perciben la pérdida de la calidad de los paisajes como una señal inequívoca de los desequilibrios que afectan en la actualidad al medio ambiente, de forma que el empobrecimiento de la diversidad en los paisajes constituye la expresión del empobrecimiento de la biodiversidad y del desequilibrio ecológico global. Por otra parte, la pérdida de la diversidad de los paisajes de la Tierra se contempla como un daño irreparable al cual hay que poner remedio cuanto antes.

Y es que crece el interés por el paisaje, es decir, por compatibilizar la protección de los espacios rurales, naturales, urbanos con el desarrollo económico. El impulso definitivo lo ha dado el Convenio Europeo del Paisaje, un tratado que entró en vigor en Europa en marzo de 2004 y cuyo guante ya han recogido algunas comunidades autónomas españolas legislando al respecto,
en su día el Convenio del Paisaje ya afirmó que «el paisaje es un elemento importante de la calidad de vida de las poblaciones, tanto en los medios urbanos como en los rurales, tanto en los territorios degradados como en los de gran calidad, tanto en los espacios singulares como en los cotidianos». Valencia fue la primera, al promulgar la Ley de Ordenación del Territorio y Protección del Paisaje (LOTPP) en 2004 y Cataluña hizo lo propio en 2005 con la aprobación de la Ley de Protección, Gestión y Ordenación del Paisaje, junto a otras iniciativas enmarcadas en una nueva política de paisaje para Cataluña, entre las que destaca la creación del Observatori del Paisatge en octubre de 2004. La última en incorporarse ha sido la comunidad autónoma de Galicia que el pasado 28 de marzo de 2008 dio luz verde a la Lei da Paisaxe de Galicia, elaborada por la Consellería de Medio Ambiente e Desenvolvemento Sostible. Otras comunidades están siguiendo este camino, si bien todavía a gran distancia de las antes mencionadas. Entre ellas, aquélla en la que nuestro equipo desarrolla su trabajo, donde la Consejería de Vivienda y Urbanismo castellanomanchega trabaja en una futura ley que se espera sensibilizará a ciudadanos, empresas y distintas administraciones sobre la importancia del paisaje como recurso económico y estratégico para la generación de riqueza, y donde esta misma Consejería firmó un acuerdo de colaboración con la universidad de Harvard para que las cátedras de arquitectura del paisaje y planeamiento de la Escuela de Diseño de la citada universidad estadounidense coordinaran un estudio sobre el tramo medio del Tajo –entre Aranjuez y Talavera de la Reina.

La valorización del paisaje como recurso económico y social es el resultado de la confluencia de dos procesos. Desde el punto de vista económico, algunos paisajes se han convertido en un bien escaso, adquiriendo el valor de patrimonio, y además constituyen un recurso importante para el desarrollo de formas emergentes de turismo y de ocio (turismo verde, agroturismo, turismo cultural, etc.), alternativas a las formas convencionales del turismo de masas. Desde el punto de vista social, el paisaje se manifiesta como un recurso de gran interés para el ocio y para la formación ambiental de las personas en general y, en particular, para la educación de la población en edad escolar. Así pues, diversos factores convergen para hacer del paisaje un concepto de actualidad y de utilidad social. Esta actualidad requiere de una clarificación por parte de los educadores del propio concepto de paisaje. En este sentido, queremos recordar aquí la definición de paisaje formulada por el geógrafo brasileño Milton Santos: El paisaje constituye la realidad perceptible visualmente desde un cierto punto de observación, y está integrado por elementos naturales y humanos, presenta un carácter dinámico y es el producto de la historia y del trabajo humano. Y en este punto queremos hacer notar una de las variables que a menudo se pasa por alto: el carácter dinámico y cambiante del paisaje. En definitiva, el paisaje es concebido como un producto social, como la proyección cultural de una sociedad en un espacio determinado desde una dimensión material, espiritual y simbólica.

Las conferencias y animados debates mantenidos durante la realización del curso tendrán su posterior y permanente proyección en un libro que recogerá los textos de las mismas, re-elaborados por sus autores, así como una memoria de la salida de campo realizada. Confiamos en que todo ello sirva a especialistas y personas interesadas en general por el futuro de nuestros paisajes para mantener vivo y ampliar el espectro de un debate que afecta a nuestra calidad de vida, a nuestra identidad y las posibilidades reales de alcanzar un modelo de desarrollo sostenible en nuestros territorios.

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