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Revista 20

MUDÉJARES Y MORISCOS EN MOTA DEL CUERVO

  • III Época
  • Diciembre 2007
  • Por Aspas Manchegas
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La minoría mudéjar.
Se les llamarán mudéjares al grupo de musulmanes que, una vez reconquistada las Tierras de Castilla, decidirán quedarse en territorio cristiano gracias a la permisibilidad de los reyes.
Esta minoría mudéjar empezará a tomar partido claro en los conflictos interiores en esos primeros años del emperador Carlos V, donde los castellanos se aliarán con el patriarcado urbano en la guerra de las Comunidades o, en las Germanías, donde tomarán parte al lado de los señores. Para entender este comportamiento hay que recordar que los mudéjares aragoneses y valencianos constituían la base del sistema señorial y recibían por ello un trato diferente al de los cristianos viejos. No sucedía del todo igual en los mudéjares castellanos.
En Castilla los mudéjares como minoría social han sido bastante estudiados, no tanto en Aragón y Valencia, permitiendo conocer aspectos de su organización social y su condición jurídica a lo largo de la Edad Media. Se conoce muy bien el reparto geográfico, e incluso los documentos inquisitoriales nos revelan la existencia de comunidades mudéjares en Toledo, Cuenca, Campo de Calatrava y valle del Ricote. Así mismo en el reino de Aragón donde las comunidades de Teruel, Daroca, Calatayud, Alpuente y Morella, fueron importantes. En el reino de Valencia, las zonas más meridionales y costeras, siendo Denia y Gandía, los puntos más fuertes. Mientras que en zonas de fuerte tradición autóctona y donde las Ordenes militares sostienen fuerte feudo, como es el caso de Moya con los santiaguistas, La Mancha con la de Alcántara y sobre todo, los calatravos o los templarios en el Rincón de Ademuz, es menos conocido el número exacto de mudéjares avecindados y, por tanto, se conocerá con mayor dificultad, el de moriscos, una vez realizada la conversión en masa.
En los grandes Señoríos sucede igual. Las circunstancias que condicionaron los establecimientos de vasallaje y las fuertes luchas nobiliarias por mantener el poder frente a los reyes, determinaba la difícil convivencia de estas minorías.
Sabemos que la Reconquista fue bastante más dura en las tierras castellanas que en las tierras aragonesas y generaría grandes despoblados y recios combates en la primera. A lo largo del siglo XII, cristianos y musulmanes se disputaron amplias zonas de Extremadura y de toda la extensa Mancha, siendo expulsados la mayor parte de los musulmanes avecindados. No sucedió lo mismo en estas otras zonas más inhóspitas por el terreno y su particular intervención por ser zonas fronterizas, vinculadas alternativamente a un reino o a otro.
Sin embargo, las duras luchas de poder entre aragoneses y castellanos, después con alianzas entre los reyezuelos taifas que aquí quisieron imponer su dominio, la influencia de las Ordenes Militares y todos los continuos ataques o razzias sufridas por toda la zona fronteriza de la Sierra y también en La Mancha por su proximidad al reino de Valencia, determinaron que la llegada de los repobladores castellanos una vez terminada la reconquista, determinase pocas comunidades mudéjares de importancia aquí asentadas y las familias que siguieron habitando estos lugares estaban muy imbricadas entre la propia población autóctona. Ello es muestra de la escasa población morisca que luego encontraremos en los censos elaborados con tal fin.
Mientras los castellanos empujaban a las comunidades mudéjares a abandonar y marchar, la corona de Aragón establecía disposiciones de sometimiento, hecho que permitió esa refundición con la población cristiana.
Otra característica común es el hecho de que la población mudéjar importante habita más los núcleos urbanos que los rurales, dado que los mudéjares y después, los moriscos, gozaban de más ventajas en las ciudades gracias a los Fueros.
En Mota del Cuervo, lugar situado entre los dominios de las grandes Ordenes Militares, como era el caso de Uclés, capital de la de Santiago y Valdepeñas y Montiel, jurisdicción de los Calatravos, así como del dominio de Señoríos, como los de Haro, Belmonte y Alarcón, los mudejares marcharon una vez repobladas las tierras, camino de las Alpujarras granadinas donde las exenciones eran más benévolas. Solamente, algunas familias dedicadas a la artesanía del barro, del cuero y de la madera, quedaron ubicados en algunas de estas localidades manchegas.
Los moriscos.
La intitulación de «morisco» surge después del edicto de conversión forzosa propuesto por el cardenal Cisneros en 1502 y esta denominación englobará diferentes grupos de divergente situación. En primer lugar, se encontrarán los moriscos de la Corona de Aragón con una división entre aragoneses, que son vasallos del señor asentados en las zonas fértiles del Valle del Ebro, y los valencianos, contingente compacto y predominante en el antiguo Reino del Turia. Un segundo grupo englobaría a los moriscos castellanos procedentes de los antiguos mudéjares, asimilados casi totalmente en la forma de vida cristiana, y que gozaban de una gran libertad de movimiento (se ha pensado que el desarrollo de la arriería castellana del siglo XVI se debería al gran número de moriscos que la practicaban) (Aquí estarían los moriscos avecindados en la Mancha y también en el Priorato de Uclés.) El último grupo estaría formado por los moriscos andaluces, que continuarán viviendo en sus hogares de origen después de la conquista del reino de Granada en 1492. Éstos, formaban una población eminentemente musulmana en sus costumbres, creencias y formas de vida. Los granadinos se sublevarán por primera vez en el año 1500, claramente motivados por la política intransigente de Cisneros.
En la Mancha y Extremadura, igual que sucedía en el Bajo Aragón, por sus características de tierras llanas y muy en contacto con el Levante y la Andalucía, un elevado número de moriscos se ocupan de la arriería como muleteros o carreteros, pero un grupo numeroso lo hacía en actividades denominadas «oficios bajos y mecánicos» como es el caso de verduleros, aguadores, taberneros, panaderos, carniceros, revendedores de productos agrícolas, artesanos, tejedores, sastres, zapateros, alpargateros, colchoneros, cordeleros, herradores, carpinteros, albañiles y caldereros. Otros, vendedores de productos agrícolas y también algún calderero, arriero o artesano.
En los censos elaborados por el Obispado a petición real, tanto el de 1581 y 1589, después de la rebelión de las Alpujarras granadinas (1568-1570) y la obligación de asentamiento en diferentes lugares de Castilla, hecho que fue grave, tanto para Andalucía por la crisis agraria que llegará, como para la Mancha y el resto de poblaciones castellanas donde la convivencia se haría excesivamente compleja, analizamos dos claras situaciones para esta localidad de Mota del Cuervo.
Por un lado, el hecho de que no aparezca ningún morisco censado en el recuento de 1581, mientras que por otro, el que en el Censo de 1.589 aparezcan 162, una elevadísima cifra en comparación con el resto de poblaciones conquenses, sólo superada por Huete con 367 y San Clemente con 236.
Censo de 1589……162 moriscos de un total de 2.243 en la provincia de Cuenca.
El total de moriscos en Castilla La Mancha en 1581 fue: 16.845
El total de moriscos en Castilla La mancha en 1589 fue: 3.944
La diferencia de moriscos en Castilla La Mancha entre el número total, de un Censo al otro, viene determinada por la Diócesis de Toledo, en la que desparece el recuento de la mayor parte de sus Arciprestazgos y eso reduce tremendamente el número total de la región.
Aunque el morisco como el cristiano, desde el punto de vista radiológico, carecían de homogeneidad étnica bien definida, pues ninguno de los dos descendería de un único tronco racial sino de una mezcla poco definida de razas, lo cierto es que en los moriscos, había ciertos rasgos físicos que se repiten en los diferentes procesos o listas de censo:
La mayor parte son altos de cuerpo los varones, abundan los de pelo negro, tanto en hombres como mujeres, aunque aparecen grupos con barbas y cabellos alfeñados (rubios o pelirrojos).
Los jóvenes destacan por ser de poca barba o desbarbados y los adultos suelen tener una barba poco poblada, muchos traen cicatrices en el rostro y extremidades, provocadas por sus enfrentamientos y sus trabajos, muchos con secuelas de la viruela.
Su vestimenta se basaba en los típicos sayos moriscos, sobre todo quezotes y marlotas para las mujeres y el sayo colocado directamente sobre el jubón, en pocos casos, con capa encima.
En esta zona de Mota del Cuervo, lo varones llevaban la camisa de traparda y calzas gruesas, y las mujeres unas sayuelas ajustadas con gorgueras de adorno que se ponían alrededor del cuello e incluso alguna cofiecilla, diminutivo de cofia, para cogerse el pelo atrás. En algún caso, el varón utilizaba una especie de turbante o especie de tovaglia blanca que le cubría la cabeza, tal vez los llamados almaizares, muy utilizadas después del siglo XV.
Pocos son los procesos inquisitoriales a moriscos de Mota del Cuervo, y aunque no aparece ninguno en las relaciones de expulsados por el camino de Burgos en ese recorrido que se hacía a pie camino de la frontera francesa, si encontramos referenciados en la salida por mar -vía Cartagena- llevada a cabo en el año 1610, según las relaciones reflejadas por el Conde de Salazar.
Algunos, pocas familias y sobre todo los más jóvenes, salieron hacia Burdeos para desde allí embarcar a Berbería, pero la mayoría de La Mancha y en ese caso, de Mota del Cuervo, saldrían embarcados por el puerto de Cartagena según las 176 ejecutorias expresadas, referentes a la citada localidad. El número total de moriscos expulsados con el recuento de casas en la provincia de Cuenca fueron: 1.689 de un total de 362 casas. Los lugares de procedencia de la provincia conquense fueron:
- Cuenca y Huete 102 casas y 461 personas
- Mota del Cuervo 51 casas y 225 personas
- Priego 23 casas y 71 personas
- San Clemente 94 casas y 468 personas
- S. Loren. de la Parrilla 26 casas y 124 personas
- Villanueva de la Jara 66 casas y 340 personas
Como se puede apreciar, el elevado número avecindados en Mota del Cuervo le coloca como una de las poblaciones manchegas que más moriscos censados tenía, considerando además que 225 personas es una cifra bastante más elevada que los 162 que el censo de 1589 marcaba, hecho que nos hace pensar que no fueron todos contabilizados o que algunas familias llegaron después a la localidad.

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