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Revista 20

LA SONRISA DE ALICIA (Cuento)

  • III Época
  • Diciembre 2007
  • Por Aspas Manchegas
  • 134 lecturas

Era un hada que, en lugar de varita mágica, tenía una sonrisa. Con esa sonrisa transformaba cosas y situaciones, iluminaba espacios y alegraba la vida; que se habían enfadado, ella los desenfadaba; que estaba la cosa peor que mal, con su mágica sonrisa parecía que estaba todo un poco mejor; que estaba oscureciendo en algún rincón, ella sonreía y ya había claridad y si alguien estaba triste, pronto al verla sonreír, se le iba esa tristeza.
Había nacido y se había criado en nuestro pueblo, en tiempos nada fáciles. Muy joven fue a Madrid, allí hubo de luchar mucho, pero tuvo vivencias que las chicas del pueblo de su época no tuvieron jamás…
Así fue formando ese carácter dulce a la vez que firme, alegre, comprensivo, abierto, atento, curioso, encantador… que en ella conocimos.
Y  un día conoció a Julio, el amor de su vida, y pasó lo que en todos los cuentos de hadas pasa, que se casaron y vivieron felices... no se si comieron perdices o no, pero tuvieron cinco preciosos hijos a los que llamaron: Celia, Julio, Javier, Eduardo y Carlos, que fueron su mayor tesoro.
En los veranos venían a su pueblo, y ¡se notaba que venían! , porque aparte de que eran muchos, la sonrisa de Alicia iluminaba las calles y las plazas por donde ella pasaba... -¡Ya ha venido Alicia!
Pasaron los años. Un día Julio se marchó y ella como lo quería tanto y sus hijos ya eran muy mayores, se quiso ir con él... Y para que no nos quedáramos sin la magia de su sonrisa, la dejó prendida en Rafael, Andrea, Lidia y Claudia. Ellos llevan la sonrisa de Alicia... ¡Mucho de ella ha quedado con nosotros!
Isabel Castellano Peñalver - Enero 2007

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