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Revista 20

Zaragoza (y el Monasterio de Piedra) y Sevilla.

  • III Época
  • Diciembre 2007
  • Por Aspas Manchegas
  • 129 lecturas

En la labor de difusión cultural que realiza la Asociación, el penúltimo fin de semana de octubre nos acercamos a tierras aragonesas. Un paseo en el tiempo, contemplando el legado árabe, medieval, renacentista, barroco y el arte más actual. Sin olvidar el contacto directo con la naturaleza y la magia del agua –el próximo año Zaragoza será sede de la Exposición Universal con el hilo conductor del AGUA-.
La mañana del día 20 la dedicamos a viajar y, por la tarde, a conocer la historia, el arte, la arquitectura de la ciudad de Zaragoza. Comenzamos con el Palacio de la Aljafería –sede actual de las Cortes de Aragón-. Este palacio, del s. VIII, era la residencia de verano de los reyes musulmanes. De influencia omeya, es una de las mayores cimas del arte hispanomusulmán. En el recorrido por sus jardines, alberca, mihrab,… recordábamos la Alhambra de Granada.
Continuamos con la Seo o Catedral del Salvador, que luce su máximo esplendor tras una ardua y larga restauración de más de veinte años. Siguiendo la estela árabe, comenzamos la visita por la fachada mudéjar, para adentrarnos en un templo con forma de gran salón, en el que conviven diversas tendencias artísticas: gótico, renacentista, barroco y neoclásico.
Y, por último, llegamos a uno de los grandes centros de peregrinación en España, como es el Pilar. Basílica, en la que se amalgaman gentes de múltiples procedencias, con intereses diferentes: turísticos, religiosos, etc. Templo de estilo barroco con decoración neoclásica, en donde se conserva y venera la columna (pilar) sobre el cuál, según la tradición, se apareció la Virgen.
El domingo 21 terminamos nuestro viaje en el Monasterio de Piedra. Conjunto monasterial del s. XIII de la orden cisterciense, situado al lado del río Piedra, del que recibe su nombre. Recorrimos distintas dependencias: Sala Capitular, capillas barrocas, cripta, pasadizo románico de los conversos y la cocina conventual (donde se elaboró el primer chocolate de Europa).
En los alrededores del Monasterio, escondido en las abruptas rocas está el Parque Natural, formado por lagos, rutas y cascadas. La corriente del río Piedra ha modelado un espectáculo, de una riqueza biológica y paisajística merecedora de protección por la Red de Espacios de Aragón desde 1945.
El otro viaje cultural se ha desarrollado a la localidad andaluza de Sevilla. Hubo que madrugar un poquito para que el día nos cundiera, pero con la buena armonía y disposición de todos los viajeros eso no fue problema alguno.
El programa de visitas fue intenso: Torre del Oro, Catedral, Alcázares y el callejeo típico sevillano, unido a las buenas instalaciones hoteleras en las que nos alojamos, hicieron las delicias de todos, que quedaron dispuestos a repetir, ¡hasta la próxima!

Piedad Tirado

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