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Revista 19

EDITORIAL

  • III Época
  • Diciembre 2006
  • Por Aspas Manchegas
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Ha pasado el agitado y quijotesco año 2005 y desde la Asociación Amigos de los Molinos hacemos un balance positivo del mismo. Desde el primer momento sabíamos que este año no iba a ser la panacea de nada, sino el año de la consolidación de una región como la nuestra, donde los molinos de viento han sido uno de los principales atractivos, a los que hoy, el visitante vuelve para poder contemplarlos con tranquilidad, sin agobios y bien atendido, aunque eso siempre se ofrece, me refiero a la buena atención.

Está claro que los molinos son el tesoro que decía «el zagal» que había escondido en la sierra, y no todos los pueblos gozan de ese tesoro –hay que pensar que son muchos los lugares de la Mancha que están indagando en su historia y rescatando estos gigantes aspados- pero este tesoro, debemos cuidarlo y potenciarlo con hechos, no con palabras. Nuestros gigantes están necesitados de mantenimiento y algo más..., desde la Asociación, a falta de ese poder llamado dinero que mueve casi todo, hacemos lo humanamente posible por aportar ideas y proyectos que sigan enriqueciendo el entorno de los molinos, pero debemos darnos cuenta de que TODOS vamos en la misma barca y hay que remar en la misma dirección, de otra manera nos estaremos engañando si pensamos que podemos «competir» con otros pueblos molineros hermanos, que nos aventajan y no sólo por la mano (más ayudas, interés, etc.); a lo mejor por eso son un poco más conocidos que nosotros y les prestan más atención los medios de comunicación.

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