728 x 90

Revista 16

Reflexiones en torno al 2005 …

  • III Época
  • Diciembre 2004
  • Por Aspas Manchegas
  • 132 lecturas

De cara al año 2005, los pueblos de La Mancha deben afrontar una serie de retos, que le permitan exaltar su cultura y sus monumentos de cara a la recepción de un turismo, que, cada vez, requiere más calidad. Decir Mota del Cuervo es decir molinos de viento, y es que por ser antigua la abundancia de esta clase de molinos, enclavados en lo alto de su mota, el principal signo diferencial de otros pueblas manchegos, es lógico que su mayor atracción turística vaya ligada a la existencia de estos monumentos de la industria harinera del pasado y a la cultura de la molienda de los granos, tanto para uso de las personas como para el pienso de los animales. Cultura esta netamente agraria que no sólo conviene recordar, sino exaltar para atracción de profanos y para conocimiento de las generaciones futuras.

Con vistas a ello pensamos que, junto a la atracción de los molinos y su funcionamiento, es conveniente exhibir las materias primas que se molturaban en ellos y el destino de las mismas. Lo ideal para que coadyuvara a la mayor atracción turística, con el correspondiente beneficio económico para la región, nos parece que sería conveniente reedificar los molinos suficientes para que todo el cerro de la Mota fuera un museo etnográfico de la Mancha. Museo en el que cada molino fuera el exponente de una de las actividades vitales y económicas de la época en la que se supone tuvieron lugar las aventuras del Ingenioso Hidalgo y demás personajes del libro cervantino.

Es decir que un molino podía dedicarse a la artesanía del pan, el vino y el queso de la región, otro a los aperos típicos de las diferentes tareas agrícolas, aparejos de los animales de labor, etc. Otro se dedicarla a la artesanía alfarera y a cualquier otra que existiera en el pueblo en aquella época, como la utilización de las fibras textiles para hacer la tela y con ella la ropa; otro podría destinarse a biblioteca, incluyendo en ella, facsímiles de los libros de don Quijote que, con tanto ardor, escrutaron el cura y el barbero amén, claro es, de todos los que se refieran a la localidad, y a Castilla La Mancha en general.

La universalidad del Quijote es incuestionable, por ello, se están confeccionando una serie de actos para festejar el magno evento de sus cuatrocientos años de publicación. Desgraciadamente desconozco las actividades que se han llevado a cabo hasta ahora, por lo que no puedo darles ninguna valoración, concretándome a manifestar mis propias ideas por si alguna de las que ya he apuntado no se ha tenido aún en cuenta y puede servir para la mejor promoción de tan envidiable pueblo.

A través de las publicaciones que hasta ahora he hecho, se pueden sugerir una serie de iniciativas, tanto para los fastos del 2005, como para la enseñanza. Yo he pretendido en mis libros; aunque la mayoría de las veces indirectamente, contribuir con mi granito de arena a la dignificación de esta región (ahí está mi libro "Memorias de Juan Bravo") y a que un día pueda convertirse en realidad el deseo, que todos tenemos, de que el mundo sea cada vez mejor, más pacífico, más libre y más justo, que es lo que queria y por lo que luchaba don Quijote. Él mismo en sus discursos quiere dejar en claro para la posteridad que "la paz es el mejor de los bienes " y en cuanto a la libertad sentar que "para el hombre, el mayor contento es alcanzar la libertad perdida". Pero ambos valores, verdaderamente sublimes, y necesarios para la buena marcha de la sociedad mundial, no podrán alcanzarse si no existe en ella una auténtica justicia de todo tipo, entre ella, como es lógico, la distributiva porque, como también nos dice don Quijote, "el que es pobre no tiene cosa buena ". Es decir que, el reforzamiento de estas tres columnas y su afianzamiento total de la sociedad en ellas debe ser la tarea prioritaria en la que se asiente toda enseñanza, ya sea primaria, secundaria y universitaria, por lo que la lectura del libro de Cervantes debe estar presente entre las de nuestros estudiantes, de cualquier grado que sean.

Hoy, nos damos cuenta de que el Quijote puede ser, además de impulsor de la cultura, un gran factor de desarrollo social y económico, pero cómo podemos unir esos dos aspectos. Si miramos con una imaginación poética a los molinos de viento no sólo de la Mota, sino de Campo de Criptana, Alcázar de San Juan y demás localidades manchegas, veremos que son cohetes apuntando al cielo, prestos a volar con sus aspas. Esto nos sugiere que ellos son algo así como los símbolos de la espiritualidad de Castilla La Mancha, elevándose a lo trascendente desde el sayal carmelitano de sus tierras pardas. Es por ello que esta región, junto con sus habitantes deben sentirse orgullosos de estar envueltos en una atmósfera de mística hermosura, que no silo deben gozar ellos, sino hacérsela gustara todos los extraños.

Para ello, amén de propagar sus exquisitos productos agrícolas y ganaderos y fomentar y ampliar sus industrias, puede y debe explotarse el espíritu de don Quijote, que late en ella vivificador. Para hacer participes de ese espíritu a quienes no sean capaces de aprehenderlo, pienso que sería muy provechoso, can vistas al turismo, hacer representaciones dramatizadas de las aventuras del héroe legendaria, en los mismos lugares en los que tuvieron lugar, aprovechando las fiestas de las respectivas poblaciones. A ello podría unirse el que en dichos lugares, en los hoteles, restaurantes y bares, los camareros y sirvientes vistieran los hábitos de los personajes en los que se encarnaron las respectivas aventuras, y, muy importante también, que en todos los centros de restauración se pueda ofrecer a los comensales la comida que según el capitulo primero del libro, comía don Quijote, así como otros platos típicos de la gastronomía de su época, regados, como no, con los excelentes vinos manchegos.

Navega por el sumario, para leer los distintos artículos de este número.