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Revista 16

Enrique Tirado Zarco

  • III Época
  • Diciembre 2004
  • Por Aspas Manchegas
  • 130 lecturas

Excelentísima Señora, Ilustrísimos Señores, Autoridades Municipales, Socios de la Asociación de Amigos de los Molinos, visitantes, moteños y moteñas, amigos todos; buenas noches.
Como Presidente de la Asociación «Amigos de los Molinos», me cabe el honor de romper el silencio de esta mágica noche, para que, ante todo, y en nombre de los moteños y moteñas, dé la bienvenida a la Excelentísima Señora Doña María Paz López Álvarez, Consejera de Cultura de la Junta de Comunidades de Castilla La Mancha; al Ilustrísimo señor Don Federico Mayor Zaragoza, exSecretario general de la UNESCO y actual Presidente de la Fundación cultura de Paz¸ al Ilustrísimo Señor Don José Ignacio Albentosa Hernández, Vicerrector de Extensión Universitaria del Campus de Cuenca, quienes nos honran esta noche aquí con su presencia.
Recordemos que este singular pueblo de Mota del Cuervo fue levantado bajo suaves «alcores» con sabor a tomillo y romero, donde los senderos se pierden entre pardos labrantíos a los que quiso respetar el arado campesino. Es una tierra austera donde se conjugan grandes virtudes patriarcales en las que el hombre y la mujer son dos pilares fundamentales de la familia y de la economía, donde la juventud es la esperanza de un futuro prometedor y donde los menos jóvenes son la ilusión de un legendario pasado. Tierra elegida por una gloria de las letras para inspirarse en la más grande obra que jamás se haya escrito de aquellos atrevidos sueños de sabor mitológico.
Sus ya legendarios gigantes, ubicados aquí, sobre esta histórica loma entre rebaños y yuntas, entre tierras de pan y vino, eternos, silenciosos, quietos, rutilantes, se divisan los molinos, ¿O acaso gigantes?, ¿están muertos o están vivos?, no!, no son gigantes, son sólo molinos, blancos molinos y, no están muertos, están vivos, porque reciben el cariño y la ternura de un pueblo, un pueblo que ama lo suyo, de un pueblo antiguo.
Estos míticos molinos la han definido como un lugar cervantino de primera magnitud. Estos «monstruos» de cuatro brazos larguísimos, fueron durante siglos los vigías del quehacer de un pueblo que, un día fue, sin duda alguna, la iluminaria de aquella mente creadora que, no sólo descifró el sentir de unas gentes, sino que ha hecho vivir a toda la humanidad una hermosa historia basada en el ingenio y en una emocionante «cuerda locura».
Así que tomando lanza en ristre y el brazo ardido, un grupo de caballeros andantes, eso sí, un poco locos, levantaron estos gigantes que con singular cuerda locura intentó, un día, derribar aquel famoso caballero andante «de los de lanza en astillero».
Por lo que, un nuevo capítulo del Quijote se podría estar gestando en estos momentos, ya que si la UNESCO y la Consejería de Cultura de Castilla La Mancha, apoyasen decididamente la creación de la Ciudad de los Molinos, se conseguirían, de principio, dos cosas de enorme importancia: desarrollar de manera integral la Sierra de los Molinos, persiguiendo una mayor presencia del turismo rural, y lograr que pudiese ser un punto clave de comunicación dentro de un «PROYECTO COMÚN» de todos los pueblos molineros, que estuvieran incluidos en esa quijotesca ruta de dimensiones inconmensurables.
Esperamos que, en estas fiestas en honor a Nuestra Señora de los Ángeles o Virgen de Arriba, Patrona de los molineros, se haga posible que, otra vez más, los molinos puedan ser el motor de aquel ancestral sueño de convertirse en gigantes y los ganados de ovejas en invencibles ejércitos. Y como soñar no cuesta, soñemos todos.
Gracias, buenas noches y que disfrutéis.

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