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Revista 15

La devoción Cervantista de Gregorio Prieto

  • III Época
  • Abril 2004. Extraordinario
  • Por Aspas Manchegas
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Luego, Gregorio Prieto, en su larga vida de artista, llevaría a sus telas la pintura onírica de los maniquíes, la abstracción blanca de las casas y los paisajes urbanos manchegos, la filosofía del mundo clásico griego y romano, la efigie de los poetas del 27 y la línea grácil y poética de sus dibujos que crearon escuela. Y los molinos de viento.
En el Museo de los Molinos del Mundo, que el Ayuntamiento de Valdepeñas tiene abierto en homenaje y recuerdo a Gregorio Prieto, puede verse una colección importantísima, única, de cuadros en los que se muestran los molinos que existen en todas las latitudes del mundo, pintados todos ellos por la mano del genial artista valdepeñero. Gregorio Prieto viajó de uno a otro continente y en sus cartones de trabajo traía bocetos y apuntes de los molinos de viento que encontraba en su discurrir.
Igualmente, en el Museo de la Fundación Gregorio Prieto en Valdepeñas, se encuentra, en el conjunto de las obras expuestas, una representación de los molinos dibujados o pintados por Gregorio Prieto. Era tal su afán molinero que, en un clásico, imaginativo y delicioso popart, llegó a incluir las figuras del Papa, la Virgen de Consolación, un molino recreado por Rafael Alberti, fotografías de personalidades de la vida social española de entonces, y, en el centro, el molino de mayores dimensiones del mundo, construido en su honor en Valdepeñas.
En el libro «Molinos», Gregorio Prieto, recoge la historia de estas construcciones de luz, los poemas y comentarios de todo tipo, dedicados a ellos así como un análisis de los diversos molinos edificados en España, Inglaterra, Holanda, Italia, Grecia y demás países europeos. Hay un comentario al primer Congreso de Molinología, que tuvo lugar en la ciudad portuguesa de Estoril en ¿1965? y al que asistió Gregorio Prieto acompañado por el moteño Urbano Zarco en representación de la Casa de Castilla-La Mancha en Madrid y de España, junto a representantes de otras once naciones. En este congreso, se acuñó la palabra molinología y se sentaron las bases que han permitido la restauración de los molinos como hechos insólitos en el paisaje de nuestros campos.
Hay ilustraciones, muy bellas, referidas a molinos portugueses y a cuantas construcciones molineras permanecen en los lugares más dispares y distintos del universo. Todas ellas son obras magníficas, hechas con la profundidad de línea de Gregorio Prieto y el bellísimo cromatismo que impone en sus cuadros.
Ahora, se acerca la conmemoración centenaria de la publicación de Don Quijote de la Mancha. La Fundación que lleva el nombre del pintor participará en esa conmemoración, sería un pecado no hacerlo. Gregorio Prieto tiene ilustrado el libro de Cervantes, es una obra monumental ya agotada. Se cuentan por cientos y cientos los dibujos con que Gregorio Prieto iluminó las páginas del inmortal libro. El pintor fue un cervantista insigne, admirador de Cervantes, a quien dedicó otro libro así mismo ilustrado con láminas imperecederas.
Dice Gregorio Prieto que a «Don Quijote de la Mancha deben los molinos de viento su renombre universal, especialmente en la región manchega». Y es verdad, Cervantes signó a los molinos de la célebre batalla, con letras de oro, dejándolos como algo consustancial a la Mancha. Y algo consustancial, trascendental, tendrá que hacer Castilla-La Mancha en agradecimiento y recuerdo a Cervantes. Con los molinos de viento en el centro, con los dibujos de Gregorio Prieto auroleando las palabras de Miguel de Cervantes Saavedra.

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