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Revista 14

Mensaje Pastoral del Obispo de Cuenca D. Ramón del Hoyo López

  • III Época
  • Septiembre 2003. Extraordinario
  • Por Aspas Manchegas
  • 115 lecturas

Muchos expertos nos hablan de que los molinos de viento envuelven una espiritualidad, asá como una enseñanza moral y ética. ¿Qué principios esenciales debemos tener en cuenta bajo su criterio episcopal?

Quien contempla por primera vez la figura majestosa y al tiempo serena de los Molinos de Viento dificilmente permanece indiferente ante tal espectáculo. Aun recuerdo mi primera visita a esa querida parroquia de Mota del Cuervo como Obispo de la Diócesis. Entrando por la carretera de Cuenca surgían en el horizonte, poco a poco, esos gigantes que, lejos de atemorizar, suscitaban más bien paz, serenidad, sosiego. Además todo el ritual que lleva consigo la tradicional "molienda" hace que la imaginación del creyente reviva con facilidad pasajes evangélicos : el sembrador, la semilla que muere para dar fruto, la siega, el trigo triturada que será pan y alimento, la levadura que fermenta la masa ... El Señor utilizaba en su predicación escenas de la vida ordinaria, de cada día, y las gentes entendían muy bien las verdades de salvación que les transmitía. Es bueno mirar con ojos de fe el mundo que nos rodea desde el lugar que Dios ha querido para nosotros, sabiendo descubrir los valores espirituales que encierran las cosas más sencillas de la vida y de la convivencia.

¿Qué retos y compromisos debemos asumir como moteños y castellano-manchegos ante el IV Centenario del Quijote, como obra literaria y didáctica de sus personajes representativos de la gran aventura de la vida?

Es cierto que la vida es una aventura, pero una aventura que cada uno tiene que elegir cómo vivirla. D. Quijote y Sancho Panza reflejan, quizá, las dos modalidades más dispares en este sentido. El primero vivía metido en un mundo fabricado por su mente, en una continua fantasía mucha veces esperpéntica. Sólo pensaba en sí mismo y en las batallas que debía ganar a costa de lo que fuese. Sancho Panza, por el contrario, era más realista, con los pies en la tierra y rezuma. en él esa sabiduría que nace no de los libros sino de la vida misma. Siempre se ha dicho que todos tenemos en nuestra forma de ser algo de estos dos personajes. La celebración del IV Centenario del Quijote, que con tanta ilusión están preparando, puede ser una buena ocasión para profundizar en la cultura y sociedad contemporánea y ver hacia dónde vamos caminando. Miguel de Cervantes reflejó en su obra la realidad del tiempo que le tocó vivir, con sus luces y sus sombras. Hoy también necesitamos analizar nuestra realidad social para avanzar no solo en bien estar sino en valores y principios éticos y morales que consoliden un futuro mejor.

Siguiendo la doctrina social de la Iglesia, ¿qué consejos nos da para potenciar el patrimonio histórico, artístico y etnológico de los molinos y de otros recursos de interés de la cultura popular que aún permanecen en nuestra sociedad?

Todos recordamos el último viaje del Papa Juan Pablo II a nuestro país. En la homilía que pronuncio en la solemne Canonización de cinco españoles en la Plaza de Colón de Madrid nos decía: "Conocer y profundizar el pasado de un pueblo es afianzar y enriquecer su propia identidad ¡No rompáis con vuestras raíces cristianas! Solo así seréis capaces de aportar al mundo y a Europa la riqueza cultural de vuestra historia." Creo que con estas palabras está todo dicho. Debemos cuidar nuestro patrimonio para saber quienes somos. Perderlo o abandonarlo supondría perder nuestra memoria, nuestra identidad. Y junto a la conservación del patrimonio histórico-artística urge también vitalizar y transmitir a las nuevas generaciones ese patrimonio de tradiciones, valores, principios, creencias religiosas fuertemente arraigadas en el cristianismo que impregnan el ser de los pueblos manchegos. Es la mejor herencia que unos padres pueden dejar a sus hijos.



Ante el llamado turismo de calidad, que llega a nuestros pueblos, y en sintonía con la predicación del Santo Padre y sus Obispos ¿qué soluciones nos puede aportar para superar muchos problemas que existen en cuanto a estrategias de organización y filosofias que lo potencien?

Pienso que hoy el turismo de calidad se presenta como una vía muy importante de desarrollo y como un reto al que se debe responder con unidad de acción entre las diversas instituciones y con mucha creatividad. Los pueblos manchegos tienen grandes atractivos turísticos y sus infraestructuras han mejorado considerablemente. Pero sobre todo tienen unas gentes buenas y generosas, llenas de nobleza y con una gran capacidad para acoger a sus visitantes. Les animo, por tanto, a que no pierdan este potencial de calidad humana. Será la mejor instantánea que cualquier visitante de La Mancha se lleve en su corazón y, sin duda, desearán volver.

+ Ramón. Obispo de Cuenca.

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