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Revista 14

El Agua: Un problema muy serio

  • III Época
  • Septiembre 2003. Extraordinario
  • Por Aspas Manchegas
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En la época de los godos se conocía a nuestra tierra con el nombre de la Espartaria, esto es, tierra de espartos seca. Y los árabes la llamaron Manxa (de aquí Mancha) que quiere decir tierra seca. Nosotros como molineros, tenemos que recordar que algún autor ha fechado la aparición de los molinos de viento en la Mancha hacia 1550, porque por aquella época se padeció un enorme sequía que hizo que estuvieran el Záncara y sus afluentes sin correr durante cincuenta años. Y, por terminar con las referencias históricas, un autor del siglo XVII, natural de Vara de Rey, citado por el cervantista Pellicer, dice: "Es la Mancha una tierra necesitadísima y falta de agua".

Aunque ahora puedan haber disminuido las precipitaciones, lo que ponen de manifiesto las anteriores líneas es que siempre ha habido falta de agua, que estamos en una tierra seca.

Lo que si ha cambiado en las últimas fechas ha sido el consumo. Muchos de nosotros recordamos la traída del agua corriente al pueblo, con los beneficiosos efectos que supuso para la higiene y la salud de todos sus habitantes, pero que también supuso un correlativo incremento en el gasto de agua. Y mejor recordamos, porque es un fenómeno más reciente, que ha proliferado la perforación de pozos para el regadío agrícola. Es evidente que, si se extrae más agua que la lluvia nos aporta, llegará un momento en que nos quedaremos sin las reservas que se han ido acumulando en el subsuelo a lo largo de los tiempos.

Es realmente curioso observar cómo en un pueblo que no tiene aguas superficiales se vive como si "nadáramos en la abundancia". Recordemos que con el agua extraída de la profundidad de la tierra en el pozo municipal, tras utilizarla, hemos creado un río (la acequia madre), que se dirige a la evaporación en las lagunas.

Lo primero que deberíamos hacer es inculcar una verdadera mentalidad de ahorro de agua, que parta de una información veraz de los recursos que tenemos, llamando a las cosas por su nombre: ya hemos agotado alguno de los pozos de los que se nutría el pueblo en un pasado reciente y el actual lleva un camino muy poco esperanzador.

No valen los falsos mensajes. No vale argumentar que los problemas del mes de agosto se deben a que se ha incrementado el consumo, porque esto es algo que se repite cada año en ese periodo, y es, por tanto, un fenómeno conocido y que se debe prever. Tampoco vale propagar que hay agua pero que se corta el suministro porque la bomba no aspira lo suficiente para la demanda que existe, porque con esto lo único que se consigue es engañar y agravar el problema. Antes al contrario, hay que informar de que el nivel del pozo estaba en torno a los noventa o cien metros de profundidad y que en la actualidad ha bajado a ochenta metros. Tal vez se puedan realizar nuevas perforaciones, pero está claro que, de seguir así, llegará un momento en el que se agotará. ¿Y entonces, qué?.

Tengamos en cuenta que el desarrollo debe ser respetuoso con el medio ambiente y que hay que administrar los recursos naturales pensando en que tenemos la obligación de legarlos a las generaciones venideras. Y un pueblo sin agua es un pueblo sin vida.

Asociación "Amigos de los Molinos"
Mota del Cuervo

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