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Revista 14

Andrés de Lillo, un molinero del siglo XVIII

  • III Época
  • Septiembre 2003. Extraordinario
  • Por Aspas Manchegas
  • 117 lecturas

Desde bien joven, he tenido interés y curiosidad por conocer todo lo referente a la historia próxima y más remota de las gentes que habitaron estas tierras, más en concreto nuestro pueblo y sus relaciones con mis raíces genealógicas. Esta afición me ha llevado a conocer a personas relacionadas con este mundo, de las que he aprendido mucho, además de pasarme mucho tiempo leyendo libros, estudios, tésis y, sobre todo, legajos y documentos antiguos, cuyo mero hecho de tenerlos en mis manos, ya supone una satisfacción enorme.

Andrés de Lillo, según datos que he podido recabar personalmente, fue hijo de Francisco de Sánchez-Lillo ( tomando solamente la segunda parte del apellido compuesto de su padre y quedando así para la posteridad) y de Josefa López Nieto. Nació el 28 de Abril de 1705 y se casó con Maria Nabarro con la que tuvo 4 hijos: Francisco Román (1732), Maria (1734), Simón (28 de Octubre de 1736, antepasado directo mío) y Bibiana (1748).

Según un documento que cayó en mi poder se relata todo lo referente a la vida de Andrés de Lillo en cuanto a su profesión, sus posesiones de tierras, viñas, olivos, su casa y hasta su ganado. En dicho documento se describen datos muy curiosos como la “utilidad” o producción de molienda de grano y su valoración en reales de vellón. Así como el hecho de que una parte de la producción de sus tierras fuera el rédito pagado al Hospital Real de esta villa; dinero que servía para socorrer a los pobres y, otra parte, para la tradicional misión a la que estaba dedicada esta institución, que era la de rescatar cautivos cristianos de las cárceles moras en territorio africano.

En este documento se detalla la profesión de Andrés de Lillo: Maestro Carretero y Molinero, su vivienda, que estaba situada en la calle Mayor, junto con sus linderos. Al relatar las tierras, viñas y olivos que poseía, se describen con todo detalle, la forma geométrica de las misma, el paraje donde estaban situadas y los linderos. Apareciendo nombres de parajes que nos son del todo familiares después de mas de 3 siglos: La Jarilla, La Dehesa, La Loma del Castellar, La Calleja, La Sierra, La Motilla, Los Zerrubios, el camino de los Tejeros, etc. Además al nombrar a los titulares de las tierras colindantes aparecen diversos apellidos, unos muy comunes en Mota, actualmente, y otros, que por emigración o por falta de descendencia masculina se han ido perdiendo. Estos últimos temas serán motivo de un futuro trabajo que quiero realizar.


Indudablemente, me llena de satisfacción haber podido constatar que un antepasado directo, desarrollaba la profesión de maestro molinero hace 300 años. Esto hace que nuestro sentir molinero se llene plenamente de significado y nuestra identificación con todo lo referente a los molinos sea si cabe más intensa. Nuestro tatata.....rabuelo, era uno de tantos otros que se ganaba su sustento moliendo el grano en estos molinos tan queridos por todos nosotros y que son seña de identidad de toda una comarca, e incluso de una región.



Andrés de Lillo: Maestro carretero y molinero.

Tierras de Secano


Carga sobre esta hacienda

Ítem un censo de calidad redimible; su principal ochenta y cinco reales de vellón con dos reales y catorce maravedíes de réditos anuales a favor de Hospital Real de esta villa;
Justifico esta carga. Y por dicho ejercicio que así mismo tiene y ejerce de Molinero le regularon los capitulares y peritos de utilidad anual quince fanegas de trigo; cuatro de cebada y tres de centeno; que a el precio dado en las Respuestas Generales a estas semillas valen trescientos y veinte y siete reales de vellón.

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