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Revista 13

RECORDANDO A CELA

  • III Época
  • Febrero 2003. Extraordinario
  • Por Aspas Manchegas
  • 116 lecturas

Camilo José Cela en la Escuela de Periodismo

LA PRESENTACIÓN

El día primero del mes de marzo actual en la Escuela Oficial de Periodismo de Madrid se celebró un coloquio dedicado al reciente académico de la Lengua, Camilo José Cela, quien nos sorprendió -no lo habíamos oído hablar nunca- con su voz grave y bien templada, con sus respuestas rápidas e intencionadas, con su verbo preciso.



Hizo la presentación del escritor don Bartolomé Mostaza, quien empezó hablando de las barbas casi merovingiás de Cela, para decirnos que ha sido el primer caso de escritor español en romper tan pronto las fronteras. Cela, como muchos grandes escritores, empezó en la Prensa, destacándose como un articulista portentoso y un gran cuentista. Habló del gran amor de Cela hacia Castilla, sus caminos, sus gentes. Mostaza ha visto a Cela hablando con los cabreros de la sierra de Gredos, a la caza de sus adjetivos verdaderos y de sus problemas. Uno de los mejores libros de Cela es "Viaje a la Alcarria" sobre Castilla. Otro gran libro, sobre el mismo tema, es "Judíos, moros y cristianos", del que destaca el capítulo "El limpiabotas de Ávila". Bartolomé Mostaza dedicó muchas frases elogiosas a Cela, muchos adjetivos sonoros en favor de su obra y de su persona; pero también dijo que no todos sus libros le complacían, pero que en todos ellos sé observaba su gran talento. Dijo también que, a su juicio, como escritor, creador de sintaxis, Cela es el mejor escritor que ha habido en España después de Quevedo. Habló Mostaza de la tierra gallega del escritor y de sus costumbres y tradiciones. Habló de la Santa Campaña y dijo que; a pesar de que nadie hoy en Galicia cree en ella, aún sirve para sobrecoger los ánimos de alguno al recuerdo de ciertas apariciones. Cela -añadió, refiriéndose de nuevo a sus barbas- gusta de presentarse asustando a la gente. Hablando del estilo truculento y a veces hiriente de las novelas de Cela, dijo que, a pesar de ello, en todas sus páginas se observa también una gran ternura, sobre todo cuando florecen los niños. A este respecto, "Del Miño al Bidasoa" es uno de los libros más bellos por por narrar escenas de su niñez. En las conversaciones que Cela sostenía con el tonto de Las Navas, de las cuales Mostaza presenció algunas, nos dijo que al irle sacando las palabras se notaba que además de una gran inteligencia había un gran corazón. Don Bartolomé Mostaza terminó con estas palabras: "Ya creo que dije bastante sobre el futuro Premio Nóbel que es Camilo José Cela."

CELA Y LAS MOSCAS

Cela es un hombre alto, fuerte. La color, un tanto blanquecina. Las barbas que ahora lleva le dan un aire grave. Sin embargo, la nota impresionante de Cela es, como ya dijimos al principio, su voz. Una voz clara, sonora, alta.

Camilo José Cela empezó diciendo que en Las Navas del Marqués (Ávila) no había un tonto, sino dos. Uno viejo, Casio, y otro tonto joven, llamado Polín. Este se pasaba todo el día recogiendo colillas y cuando tenía los bolsillos llenos se las llevaba a Casio y Casio le regalaba siempre un puñado. Cuando murió Casio no tocaron las campanas, porque era muy pobre y no dejó dinero a nadie para pagar los gastos.-Cela y Polín llevaron su caja al cementerio. Polin siguió cogiendo colillas, como de costumbre, y al atardecer las iba a depositar a la tumba de su -antiguo amigo, hasta que pasado mes y medio Polín se olvidó de Casio: Polín tenía la costumbre de llevar una mano sobre la nuca, por miedo a que le diesen en ella cuando los chiquillos le arrojaban piedras. Cela luchó.durante algún tiempo por quitarle esa costumbre, y cuando Polín empezaba a perderla, un día se cayó de bruces en una charca y se ahogó. En cambio, en. Las Navas del Marqués (Ávila) había muchos listos que no le interesaban a Cela.

A continuación hizo una breve reseña del periodo de gestación de algunos de sus libros. Por ejemplo, "La familia de Pascual Duarte" la escribió en el Sindicato Nacional Textil, en donde estaba empleado. Su puesto en dicha corporación era el del segundo, pero empezando por la cola, o sea el inmediato al portero. Estaba destinado en una destartalada habitación, ej Archivo, que ocupaba la estancia que en otros tiempos había sido cocina. Era sobre el año 1941. Por esta época cayó gravemente enfermo, después de haber recorrido a pie, con la mochila al hombro, toda la Alcarria, región que, según afirma Cela, tenía muy mala Prensa. A este respecto recordó aquella frase de Quevedo que dice: "Quien recibe lo que no merece, no agradece lo que le dan." El, dijo, está agradecido a todos esos caminos que se extienden sobre la costra de nuestra geografía, los cuales le enseñaron mucho. Ama a los pueblos, a los tontos, a las moscas. De todo este tiempo guarda notas para escribir aún dos o tres libros más de viajes.

El aire puro también intoxica, nos dice. Por eso durante una larga temporada se encierra en un chalecito de Cercedilla a escribir su novela "Mrs. Caldwell habla con su hijo", obra que trasciende gran ternura.


Camilo José Cela por Lorenzo Goñi.


En 1952 cruza por primera vez el Atlántico, patrocinado por el Gobierno de Chile, en donde da varias conferencias. Luego ha de volver tres veces más a cruzarlo. En Bogotá da dos conferencias. En Medellín (Colombia) le ocurrió a Cela un suceso que, corno él dijo, bien le pudo haber acaecido en cualquier pío pueblecito de la provincia de Avila. El ayuntamiento le había llamado para dar una conferencia, pero la Junta de Damas de la localidad estimó igual de pernicioso el verbo de nuestro novelista que la presencia en una sala de fiestas de cierta cantante francesa, dueña de una voz tremenda. Los dos tuvieron que abandonar la ciudad al mismo tiempo, a instancias de las referidas Damas.

Nos dice que lleva publicados 26 libros, que, ya sean buenos o malos, le representan muchas horas de trabajo.

Va a empezar el coloquio. Camilo José Cela está dispuesto a contestar a toda clase de preguntas. Dice, remedando a Oscar Wilde, que, no existe la pregunta indiscreta; indiscreta sólo puede ser la respuesta. Hace, sin embargo, dos salvedades. La primera es sobre la barba. Para ahorrar preguntas nos explica que se la dejó porque le dió la gana. La segunda es sobre sus ganancias. "No contestaré tampoco sobre el dinero que gano -dijo- porque es tan poco que a lo mejor me desprestigiaría excesivamente."

EL COLOQUIO

Anoto algunas preguntas y respuestas.

-¿Es cierto que piensa estar un año sin intervenir en las discusiones de la Academia?

-Sí. Considero necesario ese período de tiempo para estudiar la técnica de la discusión en esa clase de polémicas.

-¿Cuando escribió La familia de Pascual Duarte pensaba llegar a lo que hoy es?

-Sí. Y cuando tenia ocho años también.

-¿Prepara algo ahora?

-Dos libros de viajes y dos novelas. No doy más detalles porque los títulos que se anuncian mucho se gafan.

-¿En dónde busca los nombres tan especiales que llevan muchos de sus personajes?

-El tipo no se prepara; sale solo. Yo los encuentro incluso con nombre y dos apellidos.

-¿Qué opina de Dalí y de Alvaro de Laiglesia?

-Dalí no me interesa absolutamente nada, y Alvaro- de Laiglesia, como amigo, encantador; como escritor tampoco me interesa.

-¿Se nota mucho la influencia española en América? ,

-La influencia española es muy pequeña. En las Antillas reciben mayormente la norteamericana, y en el Sur, por encima de todas, se observa la gran influencia que ejerce Italia.

-¿Qué opina del Lazarillo?

-Es uno de los mejores libros de todos los tiempos. Si he de usar algún adjetivo, lo calificaré de pasmoso.

-¿Por qué, generalmente, los protagonistas de sus novelas son desharrapados?

-Desde Galdós a esta parte, los ricos y felices nunca tuvieron una gran novela.

-¿Qué opina de las traducciones?

-En cuanto a la experiencia que me aportaron mis libros, le diré que las traducciones en lengua románica difícilmente se cobran, pero las hechas en lengua anglosajona se cobran con una puntualidad vergonzosa.

-Refiriéndome a lo que dijo el señor Mostaza, ¿cuando usted va por los campos de Castilla también le agrada llevar consigo ese aire misterioso para asustar a la gente?

-Cuando salgo a retozar por los campos de España no atraigo a las ánimas del Purgatorio; en todo caso, a la Guardia Civil.

-¿Por qué escribe siempre reloj sin jota?

-Lo escribí en algunas ocasiones. También lo hicieron Coloma y Palacio Valdés. Ahora 'lo vuelvo a escribir con ella, pues me he dado cuenta que no podía hacer el plural.

-¿No ha escrito nada en gallego?

-No. Porque no lo conozco lo suficiente. Me parecería un atentado a la lengua.

-¿De qué escritores ha recibido más influencia?

-Aprendí mucho de los del 98, dando por descontado al Lazarillo, La Celestina y El Quijote.

-¿Sabe usted música?.

-No. ¿Por qué?

-Observo en sus adjetivos una musicalidad marcada. No musicalidad poética, sino pura.

-Consecuencias de lector inteligente. En una ocasión un crítico hispanoamericano me dijo que todos mis personajes tenían voz. Nunca me había fijado en ello, y, efectivamente, después me di cuenta que, en efecto, cuando describo un tipo siempre va acompañado de la referencia de que tenía la voz clara o la voz gruesa ...


Camilo José Cela en Galicia en 1937.


-¿Se enfadó mucho con la Junta de Damas de Medellín?

- Decisiones blancas no ofenden.

-Siendo el nombre originario de las patatas el de papas, ¿por qué es que en América se las llama así y en Castilla perdió esa acepción?

-No lo. sé. Tomo nota y algún día lo estudiaré.

-¿Qué opina de Los cipreses creen en Dios?

-Es una gran novela oficialmente plausible.

-¿Qué errores cree los más importantes del cine español?

-Creo que principalmente falla, el tema.

-¿Algunas de sus novelas se adaptarían fácilmente al cine?

-Sí, es posible. Por ejemplo, el primer capítulo de La colmena, escrito antes de aparecer el neorrealismo italiano.

-¿Por qué en el Norte ha habido siempre mejores novelistas y en el Sur poetas?

-Creo mucho en la biología y en la ley de herencia. Sin embargo, últimamente, si observa un poco verá que se están desplazando los poetas hacia el Norte.

-¿Para construir sus novelas, se traza usted un plan de antemano?

-No. Creo el tipo y luego le abro la puerta, sin proponerme un itinerario.

-¿Qué recomienda para triunfar?

-Rompiendo una antigua costumbre de no dar consejos, ya que prefiero que se equivoquen solos, aconsejo marcar un horario y trabajar todos los días

-¿Qué opina de Zunzunegui?

-La obra de Zunzunegui tiene para mí todos los respetos. Es un gran constructor.

Con esta respuesta terminó el coloquio. A continuación charlamos unos breves momentos con Camilo José Cela, quien se puso a firmar autógrafos acosado por la masa. Durante la sesión permanecí sentado en el suelo, ante la mesa del conferenciante, con una pila de un flash incrustada en la espalda y una pata de silla clavada en un brazo. Reporteros gráficos y periodistas, todos tomábamos notas en las posturas más inverosímiles. El saloncito donde se celebran los coloquios de la Escuela de Periodismo es diminuto como el comedor de oficiales de un barco de guerra, pero, como en los tranvías, siempre hay sitio para uno más. Todos caben. Hacía mucho calor. Sin embargo, no estaba prohibido fumar. Yo quemé cuatro cigarrillos. Camilo José Cela, el barbado escritor gallego, con su palabra clara y puntual, nos mantuvo en suspenso durante las dos horas de duración del coloquio, y sólo al salir fue cuando me di cuenta de lo del calor, del flash y de lo de la pata de la silla.

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