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Revista 13

Profundizando en nuestra Historia

  • III Época
  • Febrero 2003. Extraordinario
  • Por Aspas Manchegas
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Fue un domingo a últimos de febrero o primeros de marzo de 1955 al salir de Misa Mayor cuando al pasar ante la puerta de su casa, en la plaza, me abordó Joaquín Piqueras:- ¡A propósito!, me dijo, estoy tratando de juntar un grupo de personas, a poder ser jóvenes, que sientan inquietudes de futuro para hacer algo positivo por nuestro pueblo. Si te parece podríamos reunirnos, mañana lunes, a las 6 de la tarde, aquí en mi trastienda. Tenía yo entonces 27 años y dije que sí. El lunes a la hora convenida estaba en la droguería de Piqueras. Cuando llegué ya estaban allí Ezequiel Zarco y Julio Peñalver juntos con Lucas González, Luis García, Miguel Rodríguez, Teodoro Peñalver y Antonio Rodríguez. Después fueron llegando: Miguel Cano, Ángel Manjavacas, Vicente Peñalver y Ulpiano Cano, o sea los 12 que junto a J: Piqueras, que nos había citado, hacían “los 13” que nos embarcamos en la aventura como hicieran los de Pizarro desde la Isla del Gallo.
Antes de seguir quiero recordar de un modo muy especial a los que ya no están entre nosotros en este mundo. El primero de todos en dejarnos fue Joaquín, el que nos convocó, y luego, cito sin orden: Ulpiano, Teodoro, Lucas, Ángel, Miguel Cano, y Antonio (Antoniete).


Joaquín Piqueras, fundador y primer presidente de la Asociación "Amigos de los Molinos".


En la primera reunión, celebrada aquel lunes, habló Piqueras exponiéndonos lo que pretendía: Había que hacer algo con “la Sierra” que, otrora poblada de molinos, se veía desolada, pelada, fuera de algún que otro tomillo, y sin más punto de referencia que El Zurdo, único molino que quedaba de los veintitantos que, según se podían contar por sus emplazamientos, hubo en otros tiempos. Todos asentimos. Había que hacer algo; pero, ...¿el qué? Algunos propusieron repoblarla de pinos, Yo, que adoro los árboles, dije que me parecía bien, pero que ya se había intentado por otros con resultado negativo como era fácil de comprobar. Entonces, apunto’ Piqueras, ¿qué os parecería si levantásemos de nuevo los molinos? Hubo opiniones para todos los gustos; desde a quienes les pareció bien al instante, hasta los que manifestaron que aquello serviría de pitorreo y que nos tildarían de chalados, como así ocurrió luego. No ultimamos nada, sólo seguir reuniéndonos; lo que hicimos durante todo aquel mes de marzo de 1955. Poco a poco fuimos concretando hasta llegar a ponernos de acuerdo en resucitar los molinos y en crear una asociación para velar por ello y para la defensa y propagación de todos los valores manchegos, montando a la vez un museo con aperos y enseres utilizados en nuestros pueblos; que habían caído en desuso y estaban a punto de desaparecer. Así surgió la “Asociación de Amigos de los Molinos y Museo Manchego” y el proyecto de editar un boletín informativo para tener al corriente a todos aquellos que se fuesen sumando a nuestra Asociación. Pero a esta conclusión, a la que llegamos pronto, tardaríamos varios días de reuniones en la “rebotica”, con llamábamos a la trastienda de la droguería de Piqueras, para ir dándole forma hasta ultimar el articulado de los estatutos de la asociación.
Quiero que, antes de proseguir, quede constancia de la valiosa colaboración y ayuda que nos prestaron en el comienzo tres singulares mujeres, pues no fue sólo cosa de “los trece” ya citados, sino que hubo también tres entusiastas y admirables jóvenes: Maruja, la hija mayor de Piqueras y sus dos amigas, ya desaparecidas, Isabel Riquelme y Teresa Laguia, quienes participaban con sus acertadas opiniones y transcribiendo a máquina las notas y apuntes que íbamos tomando, a la vez que el aromático café que nos preparaban.


"El Zurdo" al fondo. En primer plano "El Piqueras", entre los dos, al lado de este, el sitio donde se levantó "El Cervantes".


¿Cuál iba a ser la finalidad de la Asociación? Erigir de nuevo los antiguos molinos compañeros de “El Zurdo”: “El Pintón”, “El Pasiquillas”, “El Veterano”, “El Nano”, “El Tortacheche”, “El Coleta”, “El Varillero”, “El Rebollo”, “El Viejo”, “La Molineta”, etc., no tendría sentido si no se les daba otro destino que el de moler trigo, cebada, yeros o titos; puesto que para eso ya estaban las modernas fábricas de harinas y piensos. Surgió la idea: había que dedicarlos a otra molienda más sutil, más espiritual; la molienda del “grano” de la amistad con todos los pueblos hermanos de la vieja y siempre joven Europa. Cada uno de los molinos que levantásemos en “nuestra Sierra” lo dedicaríamos a cada una de las naciones europeas con el fin de que dispusiesen en La Mota del Cuervo con un molino exposición, debidamente ambientado su interior con motivos que fuesen fiel reflejo del arte y la cultura de su pueblo y en el que deberían comprometerse a realizar anualmente actos culturales para, aprovechando estos, trajesen a La Mota grupos de jóvenes de sus pueblos para que conviviesen con jóvenes españoles y aprovechasen su estancia para conocer La Mota del Cuervo, su entorno manchego y conquense y, en suma, la cultura española.
. Pero no sólo se pensó en los molinos, pues, como todo Quijote lleva emparejado a su inseparable y práctico Sancho, surgió la idea de aprovechar esta afluencia de pueblos europeos para dar a conocer los productos manchegos, especialmente su excelente queso y sus magníficos vinos, que no son mancos a la hora de rociar una típica caldereta moteña. Para esto último se pensó en plantar, en un pago cercano a los molinos, la “Viña de las Naciones” en la que cada titular de un molino tuviese una parcela de vides y participase en la “Fiesta de la Vendimia”. El vino obtenido, una vez embotellado, se distribuiría entre todos los propietarios participantes.


Finales de la construcción del "Cervantes", que se inauguró el 20-IX-1963. Le falta todavía un aspa.


Como ven, ideas no faltaban; nuestro fallo fue anticiparnos unos 50 años a lo que después ha venido a ser la Unión Europea. Pero, como dice el refrán: “Nunca es tarde si...” Ahora, aún es tiempo, inmersos estamos en Europa, ¿por qué no aprovechar alguna de aquellas ideas y ponerlas en práctica?; nuestros jóvenes se beneficiarían abriéndoles un campo muy fecundo y atractivo para su formación cultural y humana.
Durante el verano de 1969 estuvieron cinco días conviviendo en familias moteñas, del 14 al 19 de agosto, un nutrido grupo mixto de jóvenes alemanes que fraternizaron con jóvenes de nuestro pueblo. Vinieron a visitar su molino: “El Goethe”, a la vez que a practicar el español. Al frente de ellos venían los profesores alemanes Sres. Schubert y los españoles Sres. Barjau. Fueron unos días memorables en los que visitaron además de los lugares típicos moteños: El Toboso, Belmonte y las Lagunas de Ruidera, entre otros. Desde entonces conservo una buena amistad con los Sres. Schubert, quienes también pertenecen a nuestra Asociación.
Vuelvo a retomar el hilo. De aquellas primeras reuniones de marzo de 1955 surgió la “Asociación de Amigos de los Molinos y Museo Manchego” que bautizamos el 6 de abril y fue confirmada y autorizada gubernativamente por el Ministerio de la Gobernación con fecha 9 de noviembre de 1955. Hace ahora 47 años.
La primera revista, en la que colabora el presidente fundador Joaquín Piqueras con un artículo sobre “El Vino” tiene fecha de septiembre de 1956; es la primera y única vez que colabora, ya que la segunda revista ve la luz como número 1 de la II época en marzo de 1962, cuando ya había fallecido en Barcelona.
Sobre la denominación de la Revista también tuvimos nuestros debates, hasta que llegamos al acuerdo de llamarla “Aspas Manchegas". -


Miembros de la Junta Directiva, dispuestos a degustar una típica caldereta, guisada por el "Moreno de Tarute", Eugenio Mujeriego, de pie en la foto, para celebrar la terminación del Molino "Cervantes". De Izqda. a dcha.: A.V.Z., Ángel Manjavacas, Julián González, José Zarco, Joaquín Barquero, Miguel Rodríguez, Juan Antonio Martínez, Eugenio Mujeriego, su hijo Saturio, D. José Luis Benito, Rafael Gismero y Arturo Piqueras.


Recuerdo que yo di la idea de llamarla “Aspas”. Esta idea me vino sugerida por una revista alemana, que hacía años cayó en mis manos, llamada “Aspa”.A este nombre de “Aspas” propuesto por mí, alguien que creo recordar fue Julio Peñalver, dijo que le parecía bien pero que proponía se le añadiese el apellido de “Manchegas”, con lo que vino a quedar con el nombre, que aún perdura, de “Aspas Manchegas”; después de darles todos su visto bueno.
Después de este inciso prosigo con la vida de la Asociación. Se trasladó J. Piqueras a vivir a Barcelona donde murió por el año 59 o 60 y hubo un periodo de ralentización en la actividad de la Asociación, hasta que el 19 de Marzo de 1961 se abre una nueva etapa al renovarse la Junta Directiva de la que se elige como Presidente al Dr. D. José Zarco Castellano, como Vicepresidente a D. Juan Antonio Martínez Muñoz y en la que entra como nuevo directivo el prestigioso escritor, y colaborador de la famosa “Codorniz”, D. Joaquín Marrodán Lodares para ocupar la vacante del puesto dejado por D. José Zarco y continuando los demás puestos ocupados por los que ya los ostentaban en la última Junta Directiva nombrada por el fundador, Sr. Piqueras. Esta nueva etapa resultó muy fecunda. Se reanudó la publicación de la Revista y se levantaron, en los doce años que duró la presidencia del Dr. Zarco, cinco nuevos molinos: “Piqueras” (Mota del Cuervo), “Cervantes” (España), “Goethe” (Alemania), “Franz Grillparzer” (Austria), y “Alfonso Daudet” (Francia) (Llamado así este último en memoria del autor de los deliciosos y frescos cuentos intitulados “Cartas de mi Molino”). Posteriormente se levantó otro, siendo ya Presidente desde el 4 de marzo de 1973 el abogado D. Miguel Palacios Massó, que no recuerdo por qué no se respetó la idea originaria de dedicarlo a un país europeo, como teníamos convenido los fundadores, y se dedicó a ... Irak. Luego, después de nombrar en la Asamblea del 4 de noviembre de 1973 Presidente Honorario Vitalicio, por los méritos contraídos con la Asociación, a D. José Zarco Castellano, fuimos cayendo en una profunda sima de la que costó mucho trabajo y tiempo salir. Fue en 1991 cuando de nuevo un grupo de jóvenes impulsados por un sentimiento de vergüenza y tristeza al contemplar los molinos desvencijados, rotos y a punto de desaparecer, conocedores de los esfuerzos e ilusión con los que fueron levantados, se propusieron revitalizar la Asociación y luchar por la restauración de los molinos para que no desapareciesen y con ellos todo un patrimonio cultural e histórico.


1ª piedra del Molino "Goethe", el mismo día que se inauguró el "Cervantes" el 20-IX-63.


En una sesión extraordinaria celebrada el 21-XII-91 se elige una nueva directiva, respetando los puestos vitalicios de los miembros fundadores, en la que se confirma como Presidenta a la profesora Dª Isabel Castellano Peñalver, quien después de una corta y eficaz labor presenta su dimisión por motivos personales.
Sucedí en la presidencia a Dª Isabel con la condición de ser relevado en el plazo de un año en tanto surgiese alguien más joven para serlo. Por fin, en Asamblea General de finales del 93 fue elegido el Ldo. en Derecho D. Arturo Valero Castellano quien durante 9 años como Presidente ha desarrollado una brillante labor que no me corresponde a mí resaltar, por ser su padre, pero de la que me siento legítimamente orgulloso. Sólo destacaré que durante su mandato se logró, entre otras cosas, hacer realidad el viejo sueño de tener un molino con su maquinaria completa y capaz de moler.
Para terminar hago dos peticiones: una, al actual Presidente D. Enrique Tirado y a todos los que le sucedan como tal, y es que no pierdan el rumbo trazado en su día por los fundadores, que no trivialicen la función de la Asociación permitiendo que se apodere de ella la chabacanería y que no permitan que pueda politizarse en ningún momento, puesto que sería su muerte segura.
La otra petición es a todos cuantos tengan en su poder algún libro, documento u objeto de los que en su día, hace años, fueron donados a la Asociación, para que no tengan rubor en devolverlos. Entre otros, sólo por citar algunos, están: El “Don Quijote de la Mancha”, ricamente encuadernado en piel, regalo dedicado del entonces Ministro de Educación D. Jesús Rubio García-Mina; la escritura de propiedad del solar de su molino de viento “El Pasiquillas” donada por D. Salomón Jiménez Moreno, y el artístico “Quijote” modelado en hierro por el escultor Sr. López Motos, quien lo donó cuando, representando a la Sociedad Cervantina de Madrid, acudió, el 20- XI-63, a la inauguración del molino dedicado a “Miguel de Cervantes”.
Termino pidiendo perdón por haberme alargado faltando a mi propósito de no cansaros. Perdonad.

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