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Revista 13

ASOCIACIONISMO EN EL IV CENTENARIO

  • III Época
  • Febrero 2003. Extraordinario
  • Por Aspas Manchegas
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Antes de comenzar la esencia de lo que es este artículo me gustaría agradecer la ocasión que me brinda la Asociación de Amigos de los Molinos, a través de tres de sus miembros: el Presidente, D. Enrique Tirado, el Director de la revista, D. José Pedroche, y mi buen amigo D. Arturo Valero, vicepresidente, a la sazón; en la participación de este número especial de Aspas Manchegas que va a suponer un torrente de ideas importantes de cara a la gran cita que tenemos todos los “molineros” con el IVº Centenario de la publicación del Quijote a celebrar en el año 2005.

Cuando me hablaron de la posibilidad de escribir este artículo, enmarcado en los retos del IVº Centenario, nos pusimos a pensar en ideas que brillaran dentro de este ámbito conmemorativo. De antemano sabíamos que iban a ofrecerse proyectos brillantes y el nuestro no debía desentonar con estos. Así, la idea primigenia era la de ofrecer una gran exposición, de primer nivel, sobre el Quijote que tuviera como sede La Mota del Cuervo, pero tras una conversación con el Presidente de la Asociación, observamos que coincidíamos en una idea, que ni mucho menos es nueva, ya que, según sus palabras, existió un germen de la misma hace unos años, pero la idiosincrasia de los pueblos no favoreció la cristalización de ese proyecto.

La idea que nosotros queremos fomentar, o retomar, de cara a la celebración del IVº Centenario es la de crear y consolidar una Asociación de pueblos molineros, donde preferentemente tendrían cabida los del ámbito manchego, con sede permanente en Mota del Cuervo, aunque las actividades a realizar fueran desarrollándose en las distintas poblaciones de la futura asociación, que canalizara todos los trabajos, iniciativas y esfuerzos en los aspectos de conservación, promoción y difusión de los molinos de viento y con participación activa en la mejora de esos fastos del año 2005. Además serviría de referencia para esos otros pueblos de la geografía manchega, que aun no teniendo molinos, han servido de marco incomparable para la obra quijotesca y, poseen, otros recursos que se pueden complementar a los de los pueblos molineros.

En la despedida solo me resta animar a la Asociación, que, en definitiva, somos todos, a tirar con ganas de este carro y que con la recuperación de la esencia de su historia y el esfuerzo por crear y mantenerse a la cabeza de un proyecto asociativo como el que hemos planteado aquí, siga honrando a esos testigos mudos de la dilatada existencia manchega.

Zacarías López-Barrajón Barrios
Historiador /Arqueólogo

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