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Revista 12

MOTA DEL CUERVO Y CASASIMARRO, SIMBOLOS UNIVERSALES

  • III Época
  • Agosto 2002
  • Por Aspas Manchegas
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Hace unas fechas, los días 15 y 16 de Junio, se ha celebrado en Iniesta y Casasimarro el VI Congreso de Escritores y Periodistas de Turismo. Con dicho motivo, se me encomendó la ponencia "El turismo cultural en La Manchuela Conquense". En ella expuse la panorámica actual del turismo de la zona en relación con la cultura, además de subrayar los pilares y soportes sobre los que debemos fundamentar el edificio del turismo en este territorio que, a mi juicio, está un tanto dejado de la mano de los políticos de turno, y hasta de los mismos lugareños, quienes ignoramos en muchas ocasiones los valores culturales que ofrecen su historia y sus monumentos, su gastronomía y sus tierras, su artesanía y su folklore.

Todos y cada uno de los pueblos que componen el multiforme empedrado de La Mancha tienen historia suficiente, suculenta gastronomía, paisajes fascinantes, fiestas populares atractivas, gozosas romerías, dulces exquisitos, aromáticos vinos, frutas sabrosas y primorosos manjares, además de arte en abundancia, para poder competir con cualesquiera otros pueblos de las demás regiones o autonomías españolas.

No es mi deseo exponer, en este folio y medio que se me ha ofrecido, todo lo desarrollado en el congreso, empero no estaría mal hacer cumplida referencia a un tema que se subrayó: lo autóctono, y que puede tener una cierta relación con los valores culturales que tanto Casasimarro como Mota del Cuervo ofrecen al turismo de nuestra región.

En el congreso se apuntó la tradición guitarrera de Casasimarro como fuente turística de la localidad. Se recordó cómo un catalán, Ricardo Segura, de Tarrasa y guitarrero de profesión, emulando a otro catalán de principios del siglo XX, Domingo Prat Marsal, clamaba para que se levantara en Casasimarro el MONUMENTO AL GUITARRERO, habida cuenta que desde que naciera en esta localidad de La Manchucla Conquense, en 1744, aquel Alfonso Anselmo Alarcón, Maestro que fuera de Primeras Letras y luego dedicara su vida a vestir a la galana andaluza con sus mejores galas, nunca se ha interrumpido la tradición guitarrera de Casasimarro para gloria del instrumento reconocido en el mundo entero con el nombre de "guitarra española".

Se dijo que el turista que se acerque a Casasimarro tiene la obligación de visitar (bajo pena de excomunión artesanal) sus tres talleres guitarreros: el de Tomás Leal Mejías quien, en la actualidad, ostenta el título de "decano de los guitarreros casasimarreños", y su hijo, Tomás Leal Martínez, quien, a su vez, luce el correspondiente al "artesano guitarrero de más rancia tradición", ya que su persona representa el octavo eslabón de la cadena guitarrera de Casasimarro, iniciada en el siglo XVIII por Alfonso Anselmo Alarcón, lo que hace que sea la familia guitarrera más longeva que ha existido -y existe todavía- en toda España; el de Vicente Carrillo Casas, séptimo eslabón, por la saga de los Carrillo, y sucesor en línea directa de Blas Carrillo Alarcón "El abuelo Moreno", quien muestra orgulloso el modelo "Paco de Lucía" que se fabrica en su taller, y el de Casimiro Lozano Carrillo, emparentado con la familia de los Carrillo por su matrimonio con Petry Carrillo Casas, y que ha conquistado el "buen hacer-tocar" de los grandes guitarristas nipones. Apuntemos, asimismo, que, desde hace tan sólo unas fechas, Francisco Juliá Esteve, guitarrero valenciano, de Masamagrell por más señas, ha establecido su obrador en Casasimarro.

También se subrayó la ineludible visita a la iglesia parroquial de San Juan Evangelista donde se puede apreciar, en la capilla de Ntra. Sra. del Rosario, apostada al fondo de la nave del evangelio, unos bellos frescos, fechados en el último tercio del siglo XVIII, obra de Felipe Navarro. Bueno es hacer aquí cumplida referencia a la primera guitarra casasimarreña que tomó parte de una rondalla nada común, formada por unos músicos nada comunes, asimismo, como son los componentes de la rondalla integrada por unos ángeles barrocos, en indumentaria e instrumentos, que aparecen en la bóveda de la citada capilla de Ntra. Sra. del Rosario, que con sus instrumentos acompañan la ceremonia de la Coronación de la Virgen por su Divino Hijo y el Padre Eterno, en presencia del Espíritu Santo. Los ángeles, muy en su cometido de artistas músicos, aparecen un tanto serios mientras arrancan las cantarinas notas a sus instrumentos: arpa, violín, laúd y guitarra con los que agasajan a su Reina y Señora en tan trascendental ceremonia.

Podríamos afirmar que ésta es la guitarra casasimarreña más antigua de la que tenemos noticias y podemos contemplar, y admirar por su belleza, en la actualidad. Y si bien no salió de las artesanas manos de aquel Alfonso Anselmo Alarcón que iniciara la saga de todos los guitarreros de Casasimarro, su ejecución sí que fue por otras manos no menos artistas, como las del requenense Felipe Navarro, coetáneo, sin duda alguna, del guitarrero casasimarreño, cuya obra está repartida en iglesias y ermitas de Sisante, Villanueva de la Jara, Campillo de Altobuey, Garaballa y Requena, además de la iglesia de San Juan del Mercado de Valencia, donde encontramos tres magníficos lienzos dedicados a Ntra. Sra. del Auxilio, Santa Rita y San Antonio.

Y si la guitarra, turísticamente, es enseña de Casasimarro, no debemos olvidar que el buque insignia de Mota del Cuervo son sus MOLINOS DE VIENTO. Por ello, no debemos escatimar esfuerzo alguno para ensanchar los límites de reconquista de estos símbolos manchegos, ya universales.

Molino de viento y guitarra, o guitarra y molino de viento, tanto da; dos imágenes que recorren el universo todo, dos símbolos, que a nadie se le oculta, que han conquistado ya amplios territorios. Desde La Mancha Conquense, a tiro de piedra y equidistante de Madrid y Valencia, extienden ambos sus extensos brazos a los cinco continentes para abrazarlos: una, con su música, y otros, con sus aspas hechas brazos amorosos; y ambos -digo vuelan raudos en dirección señalada por la Rosa de los Vientos hasta expandirse por el planeta todo: desde los fiordos de Noruega a los inmensos arrozales de China, desde la Región de los Grandes Lagos de Estados Unidos hasta las sabanas tropicales de Australia para cantar las glorias de ese Quijote y de ese Sancho, portadores del mensaje de La Mancha Conquense que no es otro que un abrazo eterno de amistad.

LUIS F. LEAL
Vicepresidente de la Casa de CLM

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