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Revista 12

Los Molinos de Viento: Realidades y Símbolo

  • III Época
  • Agosto 2002
  • Por Aspas Manchegas
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El apoyo de la Junta de Comunidades a nuestro Patrimonio Histórico-Artístico no es una mera declaración de intenciones. Además de eso se manifiesta en la práctica a cada momento. Así por ejemplo, el Consejo de Gobierno de Castilla-La Mancha, en su reunión de 30 de abril de 2002 acordó declarar Bien de Interés Cultural, con la categoría de Sitio Histórico, los Molinos de Viento existentes en los parajes denominados "Cerro de la Paz" y "Sierra de los Molinos", en Campo de Criptana. Igual galardón se merecen los molinos de Mota del Cuervo, ubicados en "El Balcón de la Mancha" y de otros municipios, que gocen de sus semejantes derechos.

En aplicación del Artículo 23.2 de la Ley del Patrimonio Histórico de Castilla-La Mancha (que fué aprobada en 1990), ya habían sido incoados los expedientes para la declaración como Bienes de Interés Cultural de todos aquellos molinos de viento existentes en el territorio de Castilla-La Mancha con una antigüedad superior a los 100 años.

Los Molinos de Viento de Campo de Criptana, presiden los parajes de Campo de Criptana "Sierra de los Mofinos" y Yerro de la Paz". Según el Catastro del Marqués de la Ensenada, de 1752, había más de 30 Molinos de Viento en la "Sierra de los Molinos" de este municipio de La Mancha de Ciudad Real; eran los llamados: Poyatos, Perco, Burillo, Paletas, Cliarquera, Alambique, Cana, Tahonillo, Castaño, Aburraco, Burlapobres, Infanto, Escribanillo, Esteban, Lisado, Pilón, Burleta, Guindalero, Culebro, Gambalúas, Horno de Soba, Tardío, Condado, Huerta Mañana, Zaragüelles, Rana, Lagarto, Sardinero, Carcoma, Beneficio, Valera, Pinto y Cerrillo.

De los que existieron en otro tiempo, sólo se conservan diez. Tres de ellos, los denominados Sardinero (en el Cerro de la Paz), Burleta e Infanto, estaban ya declarados Bienes de Interés Cultural por Real Decreto de 7 de diciembre 1978 (BOE: 3 de febrero de 1979). El resto, conocidos con los nombres de Cariari, Culebro, Inca Garcilaso, Lagarto, Pilón, Poyatos y Quimera, fueron construidos a partir de 1900. De otra parte, se conservan las ruinas de otros tres molinos.

Este es sólo un ejemplo, el más reciente, de la voluntad y el interés del Gobierno de Castilla-La Mancha en su conjunto y de esta Dirección General de Bienes Culturales en particular, por la conservación, protección y difusión del valor que encierran estos elementos tan simbólicos dentro de nuestro Patrimonio como son los molinos de viento.

Desde el siglo XVI los Molinos de Viento han venido comportando en toda Castilla-La Mancha un avance importante para su economía; hasta mediados del siglo XX, en que dejaron de moler. En la actualidad han pasado a ser el símbolo universal de una de las páginas más gloriosas de la fiteratura cervantina.

El molino, es aceptado por todos, vecinos de estas tierras, forasteros que nos visitan, estudiosos y amigos como un símbolo que nos conecta con el pasado pero también como un elemento innovador que nos puede seguir acompañando en el imparable proceso de modernización, en el que nos encontramos inmersos y en el que el conocimiento y el manejo de las nuevas tecnologías de la comunicación se hace imprescindible para la consecución de cualquier empresa que nos propongamos.

Me complace, por todo ello, colaborar con esta revista "Aspas Mancliegas", que consigue reunir, año tras año, los trabajos y esfuerzos de los amigos de los molinos manchegos; reflejar los avatares en su conservación y restauración, así como difundir las numerosas iniciativas que en torno al molino se desarrollan regularmente tanto en Mota del Cuervo, como en Cuenca y en toda Castilla-La Mancha.

Me uno, pues, a sus anhelos por este renacimiento del afán de todo lo que tenga que ver con nuestros molinos de viento y espero, confiado, que la celebración del 4º centenario de la publicación del Quijote, que conmemoraremos en 2005, sea una excelente ocasión para renovar este auge del molino, como elemento material, testimonio de nuestro pasado y símbolo visual de nuestra identidad regional.

Antonio Moraleda Galán
Director General de Bienes y Artividades Culturales

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