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Revista 12

INIESTA
Historia y futuro entre el Júcar y el Cabriel

  • III Época
  • Agosto 2002
  • Por Aspas Manchegas
  • 110 lecturas

La Villa de Iniesta es uno de los pueblos más antiguos de la provincia de Cuenca. Se sitúa geográficamente en la comarca de La Manchuela Conquense, entre los ríos Júcar y Cabriel, al sureste de la provincia de Cuenca. Fue cronológicamente asentamiento ibero, romano y árabe, hasta ser conquistada para los cristianos por el rey Alfonso VIII en el año 1186. Formó parte del Marquesado de Villena, donde hizo valer su influencia, y D. Enrique de Aragón tuvo casa-palacio en la Villa. Los Reyes Católicos la hicieron de realengo. Se conservan numerosas casas y edificios civiles de interés de los siglos XVI, XVII y XVIII. Su iglesia parroquial guarda uno de los tesoros de la orfebrería conquense del siglo XVI: la custodia procesional fabricada por el platero Francisco Becerril. En su término municipal se encuentra el Santuario de la Virgen de Consolación, del siglo XVIII, de gran interés arquitectónico y medioambiental.

Fueron algunos personajes ilustres: el corregidor Martín González de Espinosa, el obispo de Cartagena de Indias Custodio Merino Díaz, el vicario general de los franciscanos Fray Julián Pérez García, el arquitecto Mateo López, el torero Chicuelo II o el filósofo anarquista Miguel Giménez Igualada.

En la actualidad, con aproximadamente 4.000 habitantes, la economía local gira en torno a la agricultura, donde destaca el cultivo de viñedos, el transporte pesado de mercancías, con una de las flotas de camiones más importantes de la región, y al cultivo y transformación del champiñón. El sector de servicios, por su parte, está en continuo aumento, y el entramado social está representado por una treintena de asociaciones en todos los ámbitos de la sociedad iniestense.

El turismo rural es un nuevo elemento socioeconómico y cultural por el que el Ayuntamiento de la localidad y algunos empresarios del sector están apostando con fuerza en los últimos años. La política municipal en este aspecto ha trabajado en la recuperación de elementos patrimoniales urbanísticos y paisajísticos de gran interés. Ejemplo de ello han sido los trabajos llevados a cabo para la rehabilitación de fachadas históricas, descubriendo la importancia de la Villa durante los siglos XVI y XVII; la creación del Museo Arqueológico, acometiendo a su vez dos excavaciones arqueológicas en los yacimientos ibéricos de Punta del Barrionuevo, en el casco urbano, y Cerro Gil, donde apareció el ya famoso mosaico de Iniesta, del siglo V a.C.; la recuperación de dos casas-cueva, singular ejemplo de arquitectura tradicional de la zona; así como los proyectos previstos para un futuro cercano como son la ubicación de una oficina de turismo, la restauración del conjunto histórico del Torreón y alrededores, o la señalización de los recursos patrimoniales.

La antigua Villa de Iniesta, con su propia personalidad, justifica por sí misma su historia y su futuro que transcurre territorialmente entre el Júcar y el Gabriel, en el corazón de La Manchuela Conquense.

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